Innovación y Cultura Organizacional

Las organizaciones son proveedoras y clientes de innovación. Todas se ven abocadas a desarrollar y difundir nuevos bienes y servicios para diferenciarse de sus competidores y satisfacer las necesidades que se detectan en sus entornos. A su vez deben incorporar en sus sistemas productivos, innovaciones de procesos o métodos de gestión que mejoren su productividad y estructura de costes.


De esta manera las organizaciones deben crear condiciones y un ambiente de trabajo que favorezcan la generación de nuevos productos y la aceptación de nuevas tecnologías e innovaciones. Para ellos es muy importante la colaboración y compromiso de las personas involucradas en los proyectos empresariales.

Para lograr este compromiso es necesario implantar una cultura orientada a la innovación, que es una forma de pensar y de actuar que genera, desarrolla y establece valores, convicciones y actitudes propensos a asumir e impulsar ideas y cambios que suponen mejoras en el funcionamiento de la organización.

Sin embargo, todo propósito de cambio para superar el estatus actual pondrá en tensión la forma de entender lo que hacemos y como nos constituimos en quienes somos. Todo cambio resulta complejo porque pone en tensión la identidad.

Intervenir sobre la cultura es trabajar con la identidad. Este es el gran desafío que debe enfrentar una organización que pretenda implantar una cultura orientada a la innovación. Es decir,¿Cómo construir condiciones culturales que nos permita superarnos en relación como somos, pero que al mismo tiempo nos permita vivir la experiencia de continuidad en quienes somos?

En efecto, como nada permanece inmutable y todo se transforma, quien no toma activamente la responsabilidad por conducir el cambio, inevitablemente se trasformará pero no en la forma deseada.

2 comentarios:

Eric Alejandro Green dijo...

Me gusta mucho esta reflexión pero hagamos de esto un pequeño debate.
El conductor debe saber "poner primera". El conductor del cambio como bien dice este post, ante todo debe ser un líder y conocedor de los primeros pasos a dar en vista a ejecutar un determinado proyecto. Acaso seguiríamos a un verborrágico con buenas ideas pero sin intensiones de analizar su viabilidad?
Pueden llamarlo como quieran: trabajo en equipo, buenas relaciones interpersonales, habilidades sociales... pero no podemos dejar afuera al trabajo mancomunado. El conductor debe desarrollar las habilidades del equipo, saber combinarlas e incentivar la colaboración estratégica entre los miembros.
Un modesto análisis individual para potenciar el trabajo del administrador creativo, saludos!

Patricia Guadalupe dijo...

Particularmente me quedo dando vueltas un planteo que muy pocas veces nos paramos a analizar...Cómo construir condiciones culturales que nos permita superarnos en relación como somos, pero que al mismo tiempo nos permita vivir la experiencia de continuidad en quienes somos??
Si hay espíritu innovador es porque existe la capacidad de adaptarse, entonces, es aquí donde se topa con el reto y surge la habilidad creadora que por medio de la experiencia, razón e inteligencia encuentra soluciones creativas y funcionales, pero para ello hay que ser flexibles, dinámicos y prácticos. Hay que incitar a una conciencia de cambio no sólo a nivel organizacional sino también social para una mejora de vida de todos.
Comparto que es un desafio que sobrepasa los limites organizacionales, necesitamos de la interaccion con un entorno humano (proveedores, clientes, etc) se precisa de personas ingeniosas y capaces de ver una realidad potencialmente mejorable pero indefectiblemente esta motivación debe estar acompañada de estructuras de incentivos y de recursos que sean alcanzables.
Cerrando mi comentario, estoy convencida que tenemos que ser protagonistas y no expectadores, la innovacion no sólo se acota a lo empresarial sino hay q hacerla extensiva a nuestro modo de trabajar, a nuestra vida y a lo q nos rodea.
Me encanto la publicación!!
Mis saludos, Patri.